Lo hemos advertido ya en anteriores artículos de este año , por activa y por pasiva, y también en el pasado 2010, la Solvencia, ese preciado y cada vez más escaso tesoro que preservará nuestros patrimonios a lo largo del tiempo, ha abandonado la renta fija de países y empresas desarrolladas. La gran pregunta es: Si ya no podemos confiar en la solvencia de los bonos europeos ni de las empresas de este lado del planeta con deudas tan gigantescas como las de los propios Estados a los que pertenecen, ¿entonces dónde narices ha ido a parar la Solvencia? (más…)
«Algunos bancos centrales de Europa comienzan a evaluar planes de contingencia ante la posibilidad de que algunos países abandonen la zona euro o la unión monetaria se desmorone por completo.» Este es el titular del
Hasta el lunes 12 de diciembre no se revelará el secreto. Pero visto lo visto en cuanto a cobardía, mediocridad e incompetencia financiera de los políticos y burócratas de la Unión, unida a la incompatibilidad de intereses del duo Merkozy, no es descartable que el esperado anuncio del 9 o 12 de diciembre quede en otro mero parche inoperante. No obstante, las esperanzas están puestas más que nunca en esas declaraciones, que no harán más que hacer públicos los acuerdos que en secreto se están cocinando desde que la pasada semana se reunieron discretamente los ministros de economía de Alemania, Holanda y Finlandia.
En estos días estamos viendo cómo la hora de la verdad abofetea a los políticos de la Eurozona. La prima de riesgo, es decir el desprecio del Mercado por la deuda italiana está arrojando al país, y por tanto al resto de la zona Euro, a la quiebra. Viendo como se tambalea el gigante italiano con pies de deuda por un valor de más del 120% de su gran PIB, la quiebra de Grecia puede parecer un juego de niños.
Algunos vaticinan que estamos viviendo una semana crucial para el futuro de la Eurozona. Unos días en los que se decidirá cómo y de qué manera se financia sin coste el
Preservar en tiempos revueltos no es el título del culebrón del verano sino la necesidad imperiosa de todos los gestores del patrimonio propio. También es una de las premisas de algunos gestores de patrimonio ajeno, pero éstos lamentablemente se suelen preocupar más por retener a sus sufridos clientes comercialmente reduciéndoles la volatilidad, que por preservar su patrimonio y hacerlo progresar adecuadamente a largo plazo. Desgraciadamente a muchos gestores de lo ajeno les interesa más el pan para hoy (el suyo) y obvian el hambre para mañana (el de sus clientes y también el suyo) de forma miope. Aquí reabriríamos el viejo debate de si sólo se debe confiar el dinero en asesores que hayan sabido generar su propia fortuna y que co-inviertan con sus Clientes, o si bastaría cualquier comisionista independiente con la formación téctica suficiente. Pero esa sería una discusión digna de otro artículo.
Sí, pero no. Ese parece ser el rumbo que está tomando la UE con sus dudas existenciales. Un rumbo incierto y con la pretensión de caminar sobre las aguas ganando tiempo al tiempo, esperando que aún respire la Eurozona, cuando el sol quiera salir por un horizonte que hoy por hoy sigue negro, muy negro.