Estamos en el ojo del huracán. Pero no por injusticia ni por envidia de nuestros vecinos del norte, no, sino por nuestra mal cabeza. Esa mala cabeza que nos ha hecho votar en el pasado a gobiernos de ambos colores pero con un denominador común: La incapacidad para gestionar la economía española. Hemos perdido una oportunidad de oro, puesto que el crecimiento económico y el subidón de la creación de la Eurozona, nos hizo presumir de cifras macroeconómicas que hacían palidecer incluso las de la mismísima Francia. Y así lo proclamó Zapatero en alguna ocasión, aunque hoy es el dúo Mercozy quien debe reprimir sus sentimientos ante la tragicomedia grotesca y surrealista de la periferia actual. «España va bien», clamamos a los 4 vientos hace tan sólo una década. Eran unos años en los que los espejismos de grandeza llevaron a los presidentes de España y Portugal a reunirse en las Azores con los mismísimos presidentes del Reino Unido y de los Estados Unidos de América. Aznar, Barroso, Blair y Bush juntos modelando los designios que iban a regir el Nuevo Orden Mundial. De eso hace tan sólo 9 años, pero parece tan lejano…
En muchas tertulias y medios escritos estamos escuchando voces que proclaman la insensatez y el delirio de los Mercados respecto a la situación de la economía española. Se argumenta que, el hecho de que antes de hacer públicos los presupuestos más austeros de la democracia española Mr. Market penalizase los intereses españoles, y que después del tijeretazo también lo hagan, es una prueba irrefutable de la demencia de los Mercados. Dicen que esa es la prueba de que las directrices económicas de este país deben marcarse al margen de lo que los Mercados puedan opinar. Que «la dictadura de los Mercados» es algo que debemos obviar y contra lo que hay que luchar… Pero no. Veamos algunas de las razonas por las cuales no debemos ni podemos obviar a Mr. Market:
Ya es un
En primer lugar hemos de deciros que el tema que vamos a tratar hoy es complejo y que puede herir alguna sensibilidad profesional. Pero no es esa nuestra intención en absoluto, sino que nuestro interés se centra en clarificar una situación que hoy en día está generando mucha confusión y, lo que es más importante, que está perjudicando a las Familias con un cierto patrimonio. Tanto a las grandes fortunas como a los ahorradores menores. Por ello, hablaremos por ejemplo de los bonos convertibles del Santander, de las recientes declaraciones incendiarias de Greg Smith (ex-Goldman Sachs), de los tipos de activos que debe contener un patrimonio correctamente diversificado, de los reguladores españoles y luxemburgueses, de banca, de EAFIs, de Family Office, o de cómo distinguir entre un asesoramiento perverso de un asesoramiento comme il faut. Nos disculpamos, pues, por la extensión del post, pero hemos preferido publicarlo íntegramente para no tener que perder el hilo en mitad de las reflexiones que os proponemos a continuación.
Que se deban tomar medidas excepcionales ante situaciones excepcionales es de puro sentido común. Y el
Esta semana llegó a mi pantalla un artículo publicado en FundsPeople titulado «
A continuación os traemos un artículo de una colaboradora que nos ha solicitado publicar algunos de sus artículos en este blog. Sofía Sánchez es una escritora, graduada de Florida International University, con especialización en escrituras sobre la política, economía y tendencias laborales. Os dejamos con su artículo sobre dichas tendencias en el mundo laboral:
Saber qué tipos de activos o las acciones de qué empresas van a dispararse en los próximos meses, es la quimera de aquellos que en lugar de invertir, especulan. De los que pretenden un pelotazo que les saque de los apuros en los que han incurrido por su mala cabeza. Pero aún suponiendo que la Diosa Fortuna les sonría, su cabeza seguirá siendo igual de mala. Por lo tanto se creerán hábiles inversores en lugar de meros afortunados, y sus secuencias apuros-pelotazos-apuros se repetirán cíclicamente, en el mejor de los casos. A largo plazo el resultado para la mayoría de ellos es que sus incursiones como especuladores (aunque ellos se autodefinan como inversores), lejos de complementar sus ingresos, les cuestan buena parte de sus rentas laborales conseguidas con el sudor de su frente a lo largo de los años. Y si en algún momento hiciesen un cómputo objetivo de sus ganancias y pérdidas, algo que evitan hacer consciente o inconscientemente, el saldo les demostraría la cruda realidad: Que a lo largo de su vida inversora, buena parte de su bienestar y el de sus Familias se lo llevó Mr. Market.
«¿Qué pasaría si las calificadoras de riesgo dejaran de existir? Es una pregunta que aún pocos nos hacemos hoy en día, pero que nos lleva a reflexiones interesantísimas.» Así comenzaba