Algunos conocidos bancos españoles, a mediados de 2010, nos enviaban propuestas de inversión en deuda soberana griega. Los informes y análisis que recibíamos insistentemente venían a decir que era de tontos no aprovechar el diferencial de rendimiento entre los bonos de países de la Eurozona. Argumentaban vehementemente que no debíamos olvidar que, al fin y al cabo se trataba de un país de la UE, y que a los griegos jamás les iban a permitir caer en el impago, ni siquiera en una depreciación de sus bonos mucho más allá de la de aquel entonces, cuya rentabilidad rondaba aún el 6%. O sea, poco más que la rentabilidad de la deuda española en la actualidad. Los argumentos esgrimidos eran razonables y razonados, excepto por un pequeño detalle: Olvidaban que dos y dos son cuatro. (more…)
«¿Qué pasaría si las calificadoras de riesgo dejaran de existir? Es una pregunta que aún pocos nos hacemos hoy en día, pero que nos lleva a reflexiones interesantísimas.» Así comenzaba 
Hace un par de semanas, Alberto Artero de Cotizalia escribió
Como siempre, con nocturnidad y alevosía, es decir en fin de semana para que los mercados estén cerrados, los ministros de finanzas europeos se reúnen ayer y hoy para conseguir la cuadratura del círculo griego. Se trata de conseguir «convencer» a los tenedores privados y públicos de papel mojado heleno para que no exijan el pago de sus bonos al vencimiento, sino que acepten «voluntariamente» una extensión de la fecha de vencimiento tan incierta como la solvencia del Estado griego.
El concepto de riesgo, en cuanto a la preservación patrimonial a largo plazo se refiere, ha cambiado de forma generalizada y peligrosísima desde el estallido de la burbuja de crédito. Y nuestra obligación como family office es advertir y proteger a nuestros Clientes y seguidores, del riesgo que se está apoderando de activos que hasta hace poco se consideraban (y aún la mayoría consideran) «seguros».