Después del tan leído y comentado en redes «Las mentiras del gobierno y las autoridades sanitarias españolas respecto al coronavirus«,vamos con la tercera entrega de artículos dedicados a esta crisis mundial causada por el coronavirus SARS-Cov-2 y la enfermedad Covid-19. En nuestro primer artículo titulado «Realistic coronavirus figures and the opportunities of an unfortunate crisis» ya lo avanzábamos: Los efectos en toda la economía mundial son devastadores a corto plazo. Pero sólo a corto plazo puesto que la infección tiene una clara fecha de caducidad, a diferencia de otros conflictos geopolíticos, bélicos o sociales, que también generan el pánico en los Mercados. Y es esa temporalidad la que nos debe despertar al buen inversor que llevamos dentro y cambiar nuestro miedo por la famosa codicia (greed) que Buffett y otros grandes de la inversión recomiendan cuando el resto de mortales entran en pánico.
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En esta pandemia, que empieza ya a azotar a Occidente, la oportunidad de inversión es de las que suelen llamarse once in a life time, o sea una ocasión de las que se dan muy pocas a lo largo de una vida inversora. Y ello es así porque, aunque siempre hay que dejar lugar a la duda por imponderables que pueden complicar los escenarios, la actividad empresarial probablemente se recuperará hasta niveles pre-pandémicos a medio plazo como mucho. Obviamente entre esos imponderables que pueden ocurrir tenemos por ejemplo una mutación que haga el virus más resistente y/o mortífero, conflictos bélicos que añadan más inestabilidad al orden mundial, u otras crisis sanitarias que pudieran surgir y coincidir en el tiempo con la actual pandemia. Pero si no ocurre nada de eso, la recuperación del tono de la economía no irá más allá de un par de trimestres, a lo sumo. ¿Y qué deben suponer unos pocos trimestres en el horizonte de un buen inversor? Nada.
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Por tanto, es tiempo de salir de compras (o de caza, como diría Buffett) y aprovechar que los resultados de infinidad de buenas empresas de todo el mundo van a ser temporal y excepcionalmente pésimos. Porque la caída en beneficios y facturación no vendrá dada por la mala marcha de los negocios sino por un paréntesis en la actividad económica global tan excepcional como temporal. Si hablamos de compañías aéreas encontraremos algunas a mitad de precio del pasado año. Si nos fijamos en el sector de transporte energético las caídas y oscilaciones están siendo demenciales. Y qué decir de las empresas del sector salud de China, por ejemplo, donde encontramos caballos ganadores que además tienen ante sí una horizonte excepcional porque van a ser los proveedores casi exclusivos de material relacionado con la pandemia y la post-pandemia a nivel planetario.
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Y es que esos buenos gestores locales no solo elegirán buenos negocios sino también baratos y con perspectivas de recuperación fulgurantes. Porque si pensamos que una empresa pueda estar perdiendo a causa de la pandemia, por ejemplo un trimestre entero de su facturación, comprándola ahora a precio de pánico, sus perspectivas de crecimiento en cifras de negocio en los próximos 4 o 6 trimestres serán espectaculares. Dicho de otra manera, estaremos invirtiendo con criterios Value pero con un potencial Growth tan excepcional como rentable. Si a eso añadimos que seleccionaremos empresas cuyo negocio se base en aprovechar economías y demografías crecientes como las asiáticas, el viento a favor empujará aún más nuestros beneficios futuros.
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Sabemos que muchos leerán este artículo pero no seguirán la recomendación, puesto que es fácil entender que hay que comprar cuando todos venden pero resulta difícil atreverse a ponerlo en práctica. Y gracias a esa mayoría que no se atreverá y a los que ni siquiera están de acuerdo con nuestros argumentos, unos pocos podremos obtener cuantiosos beneficios en los próximos años.